lunes, junio 28, 2021

El Mundo Ajeno de Los Divinos

Una reseña sobre Los Divinos, la última novela de Laura Restrepo sobre el caso Yuliana Samboní.


Los Divinos, la última novela de Laura Restrepo, es una novela atrevida. Se trata de la narración ficcionalizada de una de las historias más infames que se hayan cubierto en las secciones de crímenes de los periódicos colombianos en la última década: La historia de Yuliana Samboní, una niña de 7 años secuestrada, abusada sexualmente y asesinada por Rafael Uribe Noguera, un hombre de 38 años proveniente de una acomodada familia Bogotana.

Esta novela no dice mucho sobre la niña, sin embargo. Restrepo nos cuenta esta ficción inspirada en la realidad desde la perspectiva de “El Hobbit”, un amigo del villano. Y este es el primer problema: Restrepo prácticamente nos presenta a “la niña” como una suerte de silueta vacía. El Hobbit nos cuenta solo lo necesario para que la situemos en la ubicación más desfavorecida del mapa de las clases sociales Bogotanas. Hay quizá un intento de asimilarla a un símbolo de inocencia y de pureza pero la niña-niña en la historia de Restrepo es al fin y al cabo un personaje relativamente vacío del que solo sabemos su procedencia: Las barriadas. Es obvio que la historia que Restrepo nos quiere contar es una cierta parábola sobre las clases sociales Bogotanas, sobre la indolencia de los de arriba hacia los de abajo. Y en ese intento la niña-niña no importa: Su tragedia es una excusa para intentar un ensayo sobre la forma en la que cierta gente acomodada en Colombia puede desacomodar a los que ya están desacomodados y salirse con la suya. 

No creo que esta -otra- historia que Restrepo quiere contarnos sea una historia innecesaria, ni que sea una exageración. Lo que creo es que esta novela la cuenta de una forma tan obvia que podría leerse como un insulto a la inteligencia del lector. Podríamos habernos ahorrado todos estos personajes tan fugaces y leer la misma parábola de forma mucho más concisa en una columna o tal vez en un ensayo breve. 

Viene a la mente otra novela de un autor Colombiano: Satanás, la novela breve de Mario Mendoza inspirada en los crímenes de Campo Elías Delgado, el hombre que mató a una decena de personas en un tradicional restaurante Bogotano en la noche del 4 de diciembre de 1986. Las dos novelas usan historias de crímenes reales para escudriñar en lo que hay detrás de estos sucesos, en la psique de los asesinos y el contexto social en el que se incuban sus impulsos criminales. Mendoza sugiere que detrás de los crímenes de Campo Elías Delgado hay una urbe inhóspita y furiosa que no da tregua. Nos habla sobre la inmensa soledad de Campo Elías, sobre una madre atrabiliaria, sobre las imborrables cicatrices de la guerra. Casi logramos cierta empatía con este villano que se nos presenta a veces como una víctima, como un alma extraviada en la furia gris de los días Bogotanos. Y aunque cabría preguntarse si el narrador de Satanás se adentra en el terreno de la racionalización de los crímenes de Campo Elías Delgado, lo cierto es que Satanás ofrece un vistazo creíble de la psique de su villano. Hay en ese Campo Elías mucho más que una silueta vacía diseñada como un indicador de su posición social. 

No puede decirse lo mismo de la novela de Restrepo. En primer lugar, la selección de los nombres de Los Divinos es caricaturesca al punto de que raya en la ridiculez: La hermandad de niños bien a la que pertenece el villano se autodenomina “Los Tutti Fruttis”. El asesino es un tal “Muñeco o Chucky” y a sus amigos cercanos les dicen “el píldora”, “Tarabeo” y “El Duque”. Dado que esta historia ocurre en una ciudad llena de Juanpis, Santis, Malús y Anabés, creo que cabe preguntarse qué estaría pensando Restrepo cuando decidió que era necesario inventarse esos sobrenombres tan rocambolescos.

Se me ocurre lo siguiente: Este mundo en el que Laura Restrepo pretende escudriñar, esta “bro-culture” contemporánea es para ella un mundo muy ajeno. No es que esta historia no pueda ser contada por una mujer (es más, me parece que una mujer podría contar historias muy interesantes sobre estas cofradías de hombrecillos) pero creo que la razón por la que los personajes de Restrepo son tan inverosímiles es porque la autora rompe esa regla de oro que se le atribuye a Mark Twain: Uno debería escribir sobre lo que sabe. En todo caso, si uno quiere arriesgarse a contar historias tan ajenas no puede aspirar a escribirlas en cuatro meses, como le confesó Restrepo a la BBC en esta entrevista. Esto es a lo que me refiero cuando digo que Los Divinos es una novela muy atrevida.

No creo que sea una completa perdida de tiempo leer esta útima novela breve de Laura Restrepo, pero (aunque no soy un experto en su obra) no hay ni rastros de la mirada íntima que logra de sus personajes en otras novelas breves como Olor a Rosas invisibles, por ejemplo. El resultado de la prisa es una novela de pocas sutilezas. Un ensayo (ni muy original ni muy agudo) que Laura Restrepo ya se había imaginado y que decidió calcar sobre la historia de Yuliana Samboní. Por eso nos suena tan inverosímil todo este grupillo de personajes, por eso el narrador es un hombre con una voz tan femenina, por eso Los Divinos es una historia que hay que contar, pero que parece contada por la persona incorrecta.


1 comentario:

  1. Buena reseña.
    La encontré de casualidad en Twitter.
    *
    ¿Será verdad que las novelas de la autora carecen de importancia literaria?
    Son comentarios sueltos que he oído…
    Ojalá no sea una prevención contra los autores famosos gracias a los premios de las multinacionales de la publicación…

    No he leído a la autora y quería buscar Los Divinos. Ya no lo haré.

    (Las redes tienen su utilidad; pues, perdón, tampoco conocía el autor de la reseña)

    MUCHAS GRACIAS.

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