jueves, febrero 05, 2009

Para que Todo Suene

Para que Todo Suene


Me pregunto si entre toda esta maraña de cables se halla perdida alguna idea o revolotea un recuerdo que ya no se tiene en cuenta. Lo que es cierto es que sobre este escritorio no hay una sola manguerita de éstas, ni larga ni corta, que sea inútil o que haya entrado en desuso. Todas se necesitan.

Las casas del mundo se llenan de alambre y de ese monton de serpientes sin las que la vida sería imposible. Este no es el mundo de la gente sino el mundo de los cables.

Puede parecer escalofriante y no es extraño que el miedo embargue cuando los rincones empiezan a llenarse de pequeñas cuerdas enroscadas, pero aquello es paranoia innecesaria.

Yo las miro con cariño. Si es que son víboras las que se entrelazan en esta maraña que reposa sobre mi escritorio, ya han perdido el veneno. Casi siempre transportan y escupen música.

1 comentario:

  1. Yo creo que debes mirar con cuidado, quizá porque has tenido la fortuna de no haber sido picado, pero cuando el descuido recurrente te acerca a la muerte y encuentras que música, fotos y en general algún tipo de archivo queda atrapado en las entrañas de un dispositivo y por muchos que busques, saques, sacudas, esculques e indagues con tus vecinos, encontrarás que no hay rastros de aquella serpiente, te pico simplemente y se fue, dejándote en una situación incómoda y desconcertante, fue así, como yo, de un momento a otro, me convertí en un obsesivo compulsivo por los sueros antiofídicos, tengo dos maletas de primeros auxilios, con una innumerable cantidad de cables, mini-usb, cables de red, de impresoras, de cámaras de fotos y filmadoras que ya murieron, de cargadores, con mil tipos de plugs y cada vez que alguien tiene la osadía de decirme que porque no boto aunque sea una de las dos maletas, respondo con la seguridad de un viejo zorro “algún día las podemos necesitar”, seguramente, las necesitaremos pero para amarrar una caja donde se encontrarán sus sucesoras.

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