Los Relojes de Lafaurie
Daniel Coronell denunció en su columna de Cambio que Juan José Lafaurie Cabal, el hijo de José Félix Lafaurie (presidente de Fedegán) y la senadora de ultraderecha María Fernanda Cabal, accedió a un crédito de bajo interés por 400 millones de pesos para “sembrar palma” y a un subsidio de 95 millones de pesos para repagarlo. Rarísimo, digamos, que el hijo de una gran terrateniente y una acomodada senadora pueda acceder a préstamos y subsidios de este tipo, que están pensados para estimular a “pequeños productores” del agro.
Además de exponer el exabrupto de entregar recursos públicos destinados a campesinos pobres a un hijo de papi y mami de la urbe, Coronell señala un estruendoso conflicto de interés: la contadora que firmó los estados financieros con los que Lafaurie Cabal acreditó su condición de "subsidiable" fue Carolina Useche Rodríguez, directora administrativa y financiera de Fedegán, el gremio que preside su padre. Y hay un detalle más: cuando la Contraloría ordenó una visita para auditar la inversión de los recursos prestados, la diligencia fue atendida por Harold Niño Castillo, empleado del Fondo Nacional del Ganado, es decir, para efectos prácticos, una persona pagada con recursos públicos.
El intermediario financiero no bancario que evaluó la solicitud de Lafaurie fue Open Loans, la firma que avaló su condición de “pequeño productor”, requisito clave para ser beneficiario del préstamo. El dueño de esa firma es Indalecio Dangond Baquero, a quien Abelardo de La Espriella designó como próximo ministro de Agricultura.
Pero lo que me ocupa es esto: Coronell dice que Lafaurie Cabal, que se graduó como abogado de la Javeriana apenas en junio de 2023, se exhibe constantemente en las redes sociales entre carros “convertibles” y relojes costosos. Así que se me ocurre la idea de poner a prueba esa afirmación usando lo que he aprendido en muchos años de obsesión con los relojes. Después de los falsos escándalos sobre el supuesto Rolex de Duque (o el de Petro), creo que valdría la pena revisar si esto es una falsa alarma o si el joven penalista es en realidad un avezado coleccionista de relojes. La metodología que propongo es simple: tomar capturas de pantalla de las fotos y videos que comparte Lafaurie Cabal en su cuenta de Instagram y hacer un pequeño inventario de los relojes más interesantes que pueda identificar, indicando lo que se sabe sobre su valor en el mercado. Empecemos:
1. Audemars Piguet Royal Oak de 41mm con esfera gris
Lo primero que hay que decir sobre el Royal Oak es que se trata de un verdadero ícono de la relojería. Fue diseñado por Gérald Genta, acaso el diseñador más influyente en la historia moderna del oficio. El precio de lista sugerido por la marca es de 25.200 francos suizos (99,5 millones de pesos al cambio de hoy) pero, dado lo difícil que es conseguirlo, el precio en el mercado gris ronda los 40.000 euros, es decir, unos 146,5 millones de pesos. La esfera gris y los 41 milímetros lo hacen menos deseable que el llamado "Jumbo", con esfera azul y 39 milímetros de diámetro, pero sigue siendo un reloj desproporcionadamente caro para un joven penalista sin mucha experiencia. Si entramos en las reglas de etiqueta que le ponen los esnobistas a este tipo de cosas, me atrevo a sugerir que en Wall Street o en Silicon Valley no caería muy bien que un abogado junior llegara a la oficina con uno de estos en la muñeca. También es simbólicamente elocuente que Lafaurie Cabal luzca, mientras ríe con su madre en ese reel, un reloj que excede por varios millones el monto del subsidio recibido. Pero no le demos tan duro al muchacho: bien podría ser un regalo de grado de un padre terrateniente o de una mamá senadora. En todo caso, es el primer reloj que pude identificar en su Instagram y deja claro que no estamos ante el retrato típico de un pequeño productor subsidiable.
Es difícil identificar la referencia exacta de este reloj, pero dada la forma de la caja y las subesferas que se alcanzan a ver en la foto, es probable que se trate de la referencia PAM033312 de 44mm, o algo parecido. No es tan codiciado como el Royal Oak, pero es un reloj clásico de culto absoluto para los coleccionistas. El precio de lista está alrededor de los 30 millones de pesos.
Dada la correa de caucho verde y el color de la esfera, el reloj que lleva en la foto parece corresponder a la referencia 5168G-010. Básicamente, uno de los relojes deportivos más codiciados del momento. Patek Philippe, una de las manufacturas con más historia y prestigio de la relojería, sugiere un precio de 57.800 dólares (unos 186 millones de pesos al cambio de hoy) pero este reloj es tan venerado y difícil de conseguir que un ejemplar en buenas condiciones puede revenderse fácilmente por el equivalente a 350 millones de pesos. No exagero si digo que no es solo un reloj, sino un activo financiero en constante apreciación, rara vez visible en la muñeca de un pequeño productor del agro o en la de un abogado junior.
Este es otro ícono, probablemente la referencia WSSA0062 con esfera verde. Se llama “Santos” en honor al legendario pionero de la aviación Alberto Santos-Dumont, que se quejaba de lo peligroso y torpe que era sacar un reloj de bolsillo para tomar el tiempo de sus vuelos, así que el propio Louis Cartier, su amigo cercano, le diseñó el primer ejemplar en 1904 con una caja plana que podía ponerse en una correa de cuero. Santos-Dumont se lo puso para completar varias primeras hazañas en el mundo de la aviación y todos notaron, en las fotos, el extraño reloj en su muñeca. Para esta referencia, Cartier sugiere un precio de más o menos 30 millones de pesos.
Este es uno de esos Rolex que tiene “sobrenombre”. Le dicen el Oyster Perpetual Tiffany Blue, porque su esfera recuerda el color que se asocia con la joyería Tiffany & Co. A pesar de que es un Rolex en acero más bien modesto (y de que las proporciones de la foto indican que se trata del menos deseable modelo de 36mm) tiene listas de espera gigantescas como las tienen todos los Rolex con sobrenombre. Rolex lo ofrece por más o menos 23 millones de pesos al cambio de hoy, pero dado que es imposible de conseguir (a menos de que seas una celebridad o le hayas comprado muchos Rolex menos codiciados a tu distribuidor), el mercado gris lo vende por más o menos 58 millones.
Este es otro Rolex con sobrenombre, le dicen el “Paul Newman moderno” porque el diseño de la esfera se parece mucho al del legendario Daytona que usó el actor y piloto de carreras Paul Newman (el ejemplar que luce Newman en fotos se subastó por 17.5 millones de dólares en 2017). Porque está hecho de oro de 18k, cuesta más o menos 120 millones de pesos si uno es tan afortunado de que Rolex le haga el favor de vendérselo. Un simple mortal tendría que pagar hasta 170 millones de pesos por él en el mercado secundario.
Dejaré el inventario hasta aquí, porque lo visto alcanza para decir dos cosas. Primero: la colección de relojes de Juan José Lafaurie es realmente impresionante. Sería excepcional incluso en la muñeca de un banquero curtido de Wall Street o de un socio de una firma del Magic Circle. Lafaurie Cabal, dicen, tiene menos de 30 años, pero me bastó revisar sus últimos 20 posts de Instagram para encontrar varios íconos de la relojería. La cosa es de tal dimensión que dos de los coleccionistas más ambiciosos e influyentes del planeta dijeron hace algún tiempo que, cuando ven a alguien con el Patek Aquanaut de esfera verde que Lafaurie Cabal luce en su Instagram, dan por sentado que están ante un coleccionista que tiene otros "pesos pesados". Todo indica que apenas escarbé la superficie. A juzgar por las cuentas de Instagram de este próspero abogado y de su colega De La Espriella, uno podría concluir que ser penalista en Colombia es la profesión del futuro.
Segundo, lo obvio, pero lo escribiré para quienes estén tentados a acusarme de envidioso o resentido: no hay nada malo en coleccionar relojes. Es un hobby perfectamente decente, lleno de guiños históricos, estéticos y técnicos, y ni siquiera tiene por qué ser muy caro. Hay colecciones fascinantes que cuestan una fracción de lo que vale la de Lafaurie Cabal. El problema no son los relojes; el problema es que un joven acaudalado, cuya colección visible suma por lo menos 500 millones de pesos (800, si usamos precios de mercado secundario) haya solicitado y recibido un crédito blando que, en principio, debía estimular a pequeños productores agropecuarios. Es una ignominia que el dinero público termine subsidiando y condonando préstamos a alguien a quien le habría bastado vender su Patek Philippe para financiar su súbita vocación agropecuaria. Y es una desfachatez adicional que quien avaló semejante operación sea presentado ahora como futuro ministro de Agricultura. Ahí queda la mejor foto de la ultraderecha colombiana: cuando María Fernanda Cabal acuse a algún “mamerto” de “quererlo todo regalado” o de “vivir pegado a la teta del estado”, convendrá recordar que su problema no parece ser con las cosas regaladas, sino con las que no terminan en su propia casa.
Nota importante: Las fotos que se usaron en esta nota fueran obtenidas directamente de la cuenta de Instagram de Lafaurie Cabal, que no es una cuenta de acceso restringido. Es visible para todos los usuarios de Instagram a través de este hipervínculo. Me tomé el trabajo de enlazar cada ítem del inventario a la foto correspondiente y de hacer capturas de pantalla de las fotos pertinentes, en caso de que estas desaparezcan como los Tuits de Elon Musk.