Sobre Te Olvidé

Bailarina de Mapalé

Te olvidé es una de esas canciones que todo el mundo se sabe, que todo el mundo canta, pero que ya nadie escucha. Es sinónimo del carnaval de Barranquilla: Suena en las comparsas, en los palcos, en las carrozas, pero se me antoja que ya nadie repara con cuidado en la letra. Empieza así:

"Yo te amé con gran delirio
Con pasión desenfrenada
Te reías del martirio
Te reías del martirio
De mi pobre corazón”

Desde la primera estrofa se sabe que es una canción de despecho, que habla de algún amor cruelmente rechazado. Se dice que el texto original es del periodista y poeta español Mariano San Ildenfonso, que vivió en la década de los cincuenta en Barranquilla, pero la letra ha sufrido un montón de cambios para acomodarla al ritmo del Chandé. La melodía tal como la conocemos fue compuesta por Antonio María Peñaloza, y la interpretación que la hizo inicialmente famosa fue grabada en 1954 por la Sonora Curro con la voz de Alberto Fernández, en un estudio Bogotano, con la ambición de mezclar el garabato con el Jazz.

El consenso es que en los sesentas y setentas no hubo canciones que gozaran de más popularidad que Te Olvidé, que resucitaba cada año en Febrero, para el carnaval. La han tocado Checo Acosta, Juan Piña, Juan Carlos Coronel, el gran Joe Arroyo y fue revisitada en 2021 en una versión más o menos clínica por varios artistas Colombianos, incluyendo Carlos Vives:

Parece de despecho, pero la letra de la versión que conocemos es sobre la luz que viene después de una oscura tormenta, sobre la posibilidad de sobrevivir un cruel desamor:


“Te pedí que vinieras a mi lado
Sin embargo, tantas veces te rogué,
Que por haberme tu burla ya curado (sic)
Te olvidé
Te olvidé”


Es un himno perfecto para el carnaval precisamente porque habla de la alegría de vivir la vida a pesar de sus tribulaciones y crueldades. Y de eso se trata en gran parte el carnaval desde que se lo inventaron; de disfrazarlo todo: Las diferencias raciales, la pobreza, las penas que más duelen. Se me antoja que cada Febrero escuchamos esta canción como una suerte de prédica inconsciente. Ya llegó Joselito, se vale reír, cantar y bailar. Se vale soñar en mil colores. A pesar de todo.


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