Sobre Por Favor Oiga esto

Le pedimos mucho a los algoritmos. El de Spotify no es malo. Revisa la música que escucho y hace listas de canciones a mi medida. Una es de canciones recientemente lanzadas que podrían gustarme (Release Radar) y otra de canciones que podrían gustarme aunque ya sean más o menos viejas. Las dos se refrescan semanalmente y de todas las canciones que proponen, más o menos el 10% son descubrimientos interesantes. Muchos más que el algoritmo de Tidal, en todo caso, aunque la calidad del sonido de Tidal sea significativamente mejor.

El otro 90% está compuesto por canciones más bien obvias: Nuevos lanzamientos de artistas que he escuchado, canciones legendarias o muy populares que no he escuchado de artistas parecidos, canciones muy populares que podrían gustarme dado mi historial de artistas/canciones escuchadas.

Y digo que le pedimos mucho a los algoritmos porque los algoritmos no tienen gusto musical. No importa qué tan bien entrenados estén, qué tan bien conozcan los artistas y las canciones que nos gustan y cuantos segundos o minutos u horas pasemos escuchándolas, sus selecciones son robóticas. Lógicas, casi obvias, digamos. 

Enter Diego Carvajal y su Por Favor Oiga esto en Instagram. No voy a caer en la tentación de romantizar la ya casi extinta figura del DJ de radio, porque sabemos que mucha de la música que escuchábamos a través de la radio era literalmente lo que las disqueras pagaban para que escucháramos, pero creo que en un mundo dominado por algoritmos, revisitar la idea del curador de música es una empresa muy prometedora.

Carvajal no es el primero al que se le ocurrió. En el internet antes de Instagram, este tipo de curaduría musical se hacía en blogs como Gorilla vs. Bear o Stereogum y en Instagram hay varias cuentas en inglés que lo intentan. Carvajal lo hace particularmente bien: Hay una cierta profundidad en la forma en la que aborda la música que nos propone escuchar. Examina las líricas con cuidado, como recordándonos la poesía que a veces pasamos por alto en las letras de algunas canciones en las que ya casi no reparamos. Nos cuenta historias sobre la génesis de canciones importantes, y sí: nos sugiere canciones maravillosas que no hemos escuchado, o le pone nombre a la música que se nos refundió, a la que escuchamos alguna vez y nunca supimos de su autoría o proveniencia. A veces simplemente nos recuerda canciones entrañables que escuchábamos mucho antes de los algoritmos y casi se nos olvidan.

Por Favor Oiga esto es importante porque está hecha a nuestra medida. A la medida de los melómanos de un país que hace música pero que también mira hacia el norte con admiración. Un país cuyo gran rockstar es tal vez el Joe Arroyo. Así, nos cuenta historias sobre Mr. Jones de los Counting Crows, o sobre las rimas de Notorious BIG, pero también sobre La Fania, por ejemplo.  No hay ni un atisbo de la pose de sofisticación que pulula en algunos círculos sociales bogotanos, muy presta a escribir odas a lo foráneo mientras mira de reojo a lo que es más nuestro.  Se trata de melomanía pura y dura.  Carvajal dice que el experimento con Por Favor Oiga esto le ha servido como una especie de terapia: Yo creo que vale la pena seguirlo precisamente porque se trata de una terapia grupal, un grupo de apoyo sin caras y sin ceremonias que nos recuerda que la música es una forma de conectar con algo trascendente e íntimo que va mas allá de los algoritmos y de la viralidad superficial.



Para los asiduos de los servicios de streaming, vale la pena seguir sus playlists en Spotify y en Tidal. Canciones infieles, por ejemplo, recopila covers de canciones legendarias que podrían haber superado a la original.



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