Felipe Dendron y Las Plantas

Cada generación se inventa una cosa que irrita a la generación de sus padres. A diferencia de mi papá, por ejemplo, yo no vería tan mal que uno de mis hijos decidiera ponerse un “piercing”, pero tendría una pequeña crisis si el susodicho hijo (que todavía no tengo) me dijera: Papá, soy influencer.

Pues bueno, tipos como Felipe Cárdenas, autoproclamado “naturalista e intento de botánico” le hacen a uno repensar esas taras. Felipe es lo que uno podría llamar influencer (aunque intuyo que no le gustaría ese -calificativo-), pero es un influencer que ha escogido influenciar sobre un tema más bien raro: las plantas. Y es una maravilla. A diferencia de sus colegas, que no tienen nada en la cabeza sobre lo que influenciar a nadie aparte del nuevo producto de alguna marca dudosa, Felipe parece realmente enamorado de las plantas. Es eso, o es muy buen actor.

Es una distinción importante. Parece que no es un tipo que se pasa su tiempo acumulando seguidores para después cobrarle por atención al mejor postor. Aunque es realmente carismático, no es (solo) una cara bonita que ha decidido que el mundo le debe pagar por existir, por haber nacido en un cuerpo hermoso. Yo tiendo a sospechar que esta es la pretensión que motiva a varios de estos señores y señoras de las redes: Están convencidos de que basta con monetizar su cuerpo. Y el mundo se encarga de darle la razón a los más hermosos, a las más sensuales, a los más vulgares.

Felipe, sin embargo, nos hablar sobre plantas. Y se inventó una fórmula muy divertida para que este tema les interese no solo “a los más académicos”, sino también a “los parceros”, a los que no sabemos nada de plantas pero somos lo suficientemente curiosos. Para los más académicos: el nombre científico de la planta. Para los parceros: el nombre con el que la llamaba la tía o la abuela.

El mérito, supongo, es crear contenido genuino, divertido y con cierta profundidad. Empezar desde la sustancia, no desde la forma. Convertir una obsesión, una suerte de fascinación, en “contenido”. Cárdenas no habla de energías, ni de cristales, ni de sexo. Habla de botánica. Llamarlo influencer es tal vez un insulto, es en realidad un talentoso divulgador científico. Su talento es hacernos caer en cuenta lo maravillosas que son ese montón de cosas verdes llenas de clorofila que casi siempre pasamos por alto.

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