viernes, noviembre 16, 2012

Así es como la pierdes

We both end up in front of the mirror. I'm in slacks and 
a wrinkled chacabana.  She's applying her lipstick; 
I've always believed that the universe 
invented the color red solely for Latinas.
Junot Díaz

Aunque uno no haya escuchado nada sobre la obra de Junot Díaz, es difícil pasar por alto su último libro de relatos en los estantes de las librerías. La cuidadosa edición en inglés de Faber & Faber, amarilla y roja, propone en primer plano las curvas de una mujer que parece sacada de algún lugar del caribe.

A los que juzgan los libros por su carátula,  la edición de Faber & Faber puede sugerirles que lo que hay detrás de "This is how you lose her" es otra de esas historias sobre el caribe y sobre la forma en que uno puede enamorarse apasionadamente de una mulata y perder la cabeza por ella.

Pero esas historias ya han sido contadas hasta el cansancio. El lugar común sobre la mujer latina que embruja moviendo sus caderas al ritmo de salsa y  que cocina comida exótica ya está gastado. Este último libro de relatos de Junot Díaz ofrece algo mucho más interesante.

Y es mucho más interesante, hay que insistir, que la mayoría de acontecimientos culturales propios de la diáspora Latinoaméricana. Cuando uno piensa en las producciones culturales de los latinoamericanos que habitan Norteamérica no puede dejar de pensar en el legado de Emilio y Gloria Estefan, en el usualmente repugnante reggaeton y en general en esa suerte de afán que tiene el latinoamericano en la diáspora de convertirse en la caricatura de sí mismo.

Debe ser muy difícil crecer en los Estados Unidos como un niño latino. Un vistazo a la televisión nos informa que los latinos somos una cierta raza que siempre parece estar moviendo los hombros al ritmo de música tropical. Que lo nuestro es el merengue, la salsa, las tortillas y una suerte de cosmovisión colorida que nos predispone a ser siempre alegrones y bailarines. 

Un rasgo importante de esta obra de Junot Díaz es que se atreve, en contra de todos los pronósticos, a transgredir ese empalagoso lugar común para ofrecernos un retrato mucho más humano, mucho más serio, mucho más profundo sobre lo que implica amanecer algún día de la niñez en un lugar extraño, sobre lo que implica ser un inmigrante latino en la tierra del tío Sam. Todo lo anterior mientras nos invita a explorar lo que parece el gran tema del libro: la forma en la que un hombre miente y traiciona, la ética y la tragedia del engaño amoroso.

Pero por supuesto que Díaz no es el primero en explorar las peripecias de los latinoamericanos que emigran a los Estados Unidos. Hay un grupo cada vez más grande de películas (A better life es un buen ejemplo) y productos culturales que han intentado poner en evidencia el horror de la emigración, el cruel desarraigo y la terrible pobreza que suele vivirse en la diáspora latinoamericana. Hollywood ya se había dado cuenta de que la historia de la bella pelinegra que se convierte en la sirvienta de una familia americana y llena su hogar frío, blanco, anglo-sajón y protestante de sabor latino es una de esas historias que venden.

La gran diferencia es que "Así es como la pierdes" no cae en el falso tono de denuncia al que recurren la mayoría de estos relatos sobre el sueño americano convertido en pesadilla. La visión que obtenemos  de ese mundo a través de Junot Díaz no es tanto esa mirada morbosa que propone un tour por la miseria de otros, sino una mirada mucho más íntima, mucho más digna. Cuando nos presenta los horrores cotidianos del inmigrante: el hacinamiento de muchas mujeres viviendo en habitaciones compartidas, la terrible soledad del desarraigo, las crueles limitaciones de la pobreza, Díaz no lo hace con el talante de quien nos quiere vender esas tragedias sino desde la óptica de quien las reconoce como parte de su mundo.

Cuando nos adentramos en ese terrorífico universo de soledad al que nos invita el autor en relatos como "Invierno" o en aquella casa abarrotada de mujeres infelices que nos describe uno de sus personajes, sabemos que Díaz no intenta vendernos tíquets de primera fila para presenciar el espectáculo de la miseria ajena, sino que en realidad esa tragedia es apenas el trasfondo, la cotidianidad en la que ocurren las otras historias más universales (y acaso más trágicas) que lo ocupan.

Yunior, el siempre presente protagonista y narrador, es después de todo un resignado. Se sabe atrapado en ese mundo y nunca se atreve ni siquiera a insinuarnos que lo que ocurre en su barrio es una especie de segregación de facto en la que los de su raza están llamados a hacer los trabajos que nadie quiere hacer; nunca nos dice a viva voz que las mujeres recién llegadas de su país tienen pocas opciones mejores que limpiar casas o lavar sábanas ensangrentadas. Para Yunior éstos son solo detalles de otras historias más apremiantes y quizá por eso nos ahorra el aburridor y desgastado tono de denuncia. 

Es cierto que los relatos en "This is how you lose her" tienden a repetirse hasta el punto en el que  parece que la intención de Junot Díaz era escribir una novela corta por variaciones, pero también es cierto que su voz literaria, la maestría de su spanglish y su enorme talento para adentrarnos en aquellos inviernos del noroeste americano son un gran descubrimiento. La obra de Junot Díaz es en sí misma la prueba de que la diáspora latinoamericana puede producir cosas mucho más valiosas que las sandeces de Daddy Yankee. Es la comprobación de que la hibridación entre la cultura latina y la cultura americana puede producir pequeñas joyas de literatura de verdad, de que el ethos del latinoamericano en los states no se agota en el culo de Jennifer López.

Otra reseña de la misma obra para el New York Times aquí



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