
Sé lo que se siente. Todo aquel que ha nacido de Bucaramanga hacia arriba lo sabe. La puesta en escena va más o menos así: Un tipo con acento extraño se acerca y te dice: "Hey chico ajá", o "Hey cuadro!". El acento no se le parece a ningún acento de ninguna región Colombiana, el acento suena más como a Cubano coqueto, pero el personaje en cuestión no lo sabe.
Me refiero al típico idiota, a ese que cree que en una casa costeña se come pescado todos los días y que un Barranquillero, Cartagenero, Vallenato, Monteriano o Rioachero siempre está de fiesta.
Ese tipo, que suele ser Bogotano, se acerca siempre con un gracejo estúpido en mente, como con la certeza de que uno está pensando en la fiesta de esta noche o en el vallenato de moda.
Además sabemos, sin acudir a Napoleón Franco, que el 50% de los Bogotanos la monta de intelectual, intenta vestirse como intelectual y habla con talante seudo-intelectual. De manera que si uno no habla pausadamente, fuma con pose, se viste trapudo o con ese estilo preppy de facultad de Derecho Bogotana la tiene bien jodida. Hay dos opciones: Uno puede hacer de payaso o explotar sus eses relajadas montándola de Soulman caribeño al estilo Juan Del Mar.
Pero algunos no somos hombres gaira y no queremos serlo, a algunos no nos parece chic asistir en traje de fibra de fique a las reuniones sociales, a algunos, nacidos de Bucaramanga hacia arriba, nos tienen sin cuidado los éxitos de Silvestre Dangond y nos fastidia que se rían -de antemano- creyendo que siempre que abrimos la boca vamos a contar un chiste. Hasta esos cachacos con el cerebro destruido a punta de tropipop se creen con autoridad para suponer la condición de ignorancia supina del costeño promedio y reírse o aprovecharse de ella. Un bogotano suele comportarse, ante un costeño, como ese tipo de ciudad que sabe algo muy importante que uno ignora.
No quiero entrar en la eterna disputa cachacos-costeños, me importa un bledo si los cachacos creen que como arroz de coco todos los días para el almuerzo, tengo algunos buenos amigos que nacieron de Bucaramanga hacia abajo y me parece mera coincidencia que los únicos escritores cojonudos nacidos en Colombia hayan sido costeños. En realidad no creo que todos los cachacos usen media-calcetin con "motivo" para ir a la playa, no tengo la culpa de que mi equipo de fútbol se llame Junior (No obstante, creo que Los Millonarios sería un nombre perfecto para un nuevo grupo dedicado al tráfico de estupefacientes). Soy un tipo prejuiciado pero odio los prejuicios (sobretodo cuando recaen en mi), así que, con un ánimo meramente enunciativo, propongo la siguiente fe de erratas:
-No conozco a nadie que haya tenido sexo con una burra.
-No he tenido ni he acariciado la idea de tener sexo con una burra,
-Nunca me han invitado a tener sexo con una burra,
-En las casas costeñas no necesariamente se come pescado todos los días.
-En las casas o fincas costeñas no necesariamente hay una burra.
-No todos gobpeamos la ele y la ere.
-Algunos costeños leemos cosas diferentes a Condorito.
-No todos los costeños tenemos un primo que toca acordeón.
-No todos los costeños nos sabemos las letras de las canciones de Diomedes.
-Los Inquietos y los Chichis no tocan vallenato en un sentido estricto.
-Nuestro acento no se parece al de la Habana.
-No todos los costeños tenemos un familiar político con papada.
-No todos los costeños hacemos trampa o ganamos las cosas con marrullería.
-No todos los costeños somos clasistas.
-No todos los costeños creemos en los apellidos.
-No todos los costeños hablamos con desparpajo o con "sabrosura".
-No todos los costeños somos incapaces mentalmente para estudiar o hablar de temas que a los cachacos les resultan "interesantes".
-En la costa norte de Colombia el vocablo "ajá" no se usa como respuesta a un interrogante en aras de esconder la ignorancia sobre la cuestión indagada o para eludir la pregunta, se usa para indicar que la respuesta es obvia o que sencillamente el interrogante planteado no tiene una respuesta concreta.
....
.....
¿?
.....
¿?